Al principio no quería hablar sobre ello.
Cuando te toca recibes montañas de información por todas partes. Todo el mundo sabe algo que va a ayudarte cuando tú acabas de abrirle la puerta al trastorno y aún le estás dejando pasar.
En mi caso tardé bastante en aceptarlo y aún estoy en ello. Se tarda en mirar a tu hijo, diseccionarlo y colocar cada una de las cosas que hace o dice en el lugar que te han dicho que debe ocupar, y no donde las tenías antes colocadas, es decir, apartado: este niño sólo quiere tocarme los c...nes.
¡Ah! Creía que no quería vestirse por la mañana porque quería llamar la atención... Ya sabes lo que dicen de los medianos... Pero no, es porque le dices que se vista y ¡¡SE LE OLVIDA!!
Y de ahí en adelante todo lo demás.
La palabra de Álvaro es ¡Ah!...
Álvaro que se va a hacer los deberes y me lo encuentro viendo la tele:
- ¿No ibas a hacer los deberes?
- ¡Aaaah!
Álvaro se va a la ducha y me lo encuentro en la habitación jugando en el suelo:
- ¿No ibas a ducharte?
- ¡Aaaah!
Álvaro se levanta de la mesa a cualquier cosa y no vuelve, vas a buscarle:
- ¿No estabas cenando?
- ¡Aaaah!
Y eso es de "eso". No es que el niño quiera ponerme a prueba. No.
Y como no lo puede evitar no me puedo enfadar...
Pero me enfado.
Alguna vez me enfado.
Porque estoy cansada, porque se lo he dicho cinco veces, porque son tres haciendo lo mismo, porque soy mala madre... Me enfado.
Y si busco información sólo encuentro artículos que hablan del amor que necesitan estos niños. De la comprensión, de la paciencia que hay que tener...
Y la foto es de una madre sonriendo que abraza a un niño que también sonríe, dándole todo el amor, la comprensión y la paciencia que hay en su interior. Y el niño sonríe, feliz por todo lo que está recibiendo.
Y ese niño de la foto... está quieto.
¡Señores! ¡Qué ese niño está quieto!
Que cuando mi hijo está así quieto y sonriente también le abrazo y le doy amor. Pero que por mucho TDAH que tenga, cuando salta de cama en cama, grita y pasa de todo lo que digo, pues sí, no te voy a decir que no le quiera... Pero no soy esa madre sonriente. Soy la madre que se tira de los pelos, que se enfada y que se olvida de todos los trastornos y sólo quiere meterle en la cama y que se duerma que ya son las 24.
Pero en fin, vamos al lío. Que lo primero es llevarle a un profesional. Un neurólogo pediátrico .
Nuestra doctora es maravillosa y la recomiendo si alguien me pregunta. Y no es como dicen algunos que le hacen cuatro preguntas al niño, le miran a ver si está quieto o se mueve mucho y le diagnostican si lanzan los papeles al aire y el suyo cae en la mesa. No. Le hacen pruebas. Pruebas físicas.
Hay una parte psicológica en la que se les hace unos test, preguntas, se le observa... Pero hay análisis de sangre, EEG que te pasas la noche en el hospital mientras le monitorizan la actividad cerebral mientras duerme... Mientras duerme él, tú no duermes. Tú te acuerdas de todo y de todos y si has ido tú en lugar de tu marido te acuerdas de su madre también.
Las noches en el hospital dan para mucho. También es conveniente que midan la audición, por si cuando le dices que haga algo es que no te oye y no que pasa de ti y la vista, qué a veces es que no ven bien y por eso confunden las letras o no aprenden porque la vista se les cansa y pasan a otra actividad.
Lo resultados fueron "descargas epileptiformes" en el EEG, la audición en el límite, el potasio alto, hipermetropía, dislexia y los test y los informes del colegio que apuntaban en la misma dirección, etc.
Y después de todo eso y con los resultados ya sí, YA se diagnostica. Y una vez eso ocurre te dan dos opciones: medicar o no.
Medicar, ¿sí o no?
Pues en mi caso fue que sí. Que le medicaran a él, a mi y al perro por favor que ya no podía más. Y esto, por supuesto, se combina con terapia psicológica.
¿Y cómo está el niño ahora? Pues cuando está medicado está bien. Gracias.
La medicación, Concerta 27mg en nuestro caso, le ha ayudado a concentrarse, lo que ha permitido que Álvaro, que cuando empezó el curso no conocía ni letras ni números y se levantaba continuamente en clase (yo creo que se olvidaba que estaba en clase... ¡Aaaah!), haya aprendido a leer, escribir, sumar y restar. ¡¡Un milagro oiga!! No me lo podía creer. No podía ni sentarle cinco minutos en una mesa a explicarle algo y ahora se sienta sólo a hacer los deberes.
Eso no quiere decir que ya esté todo solucionado. Aún le falta mucha destreza en la escritura, fluidez en la lectura... Lo que ha puesto sobre la mesa la posibilidad de hacer primero de primaria de nuevo. Pero esto se sabrá más adelante.
Y esto es el TDAH en mi casa. Contado así, sin consejos, sin advertencias... ¿Qué es un rollo? SI ¿Es grave? NO. Así que hay que tomarlo como viene. ¿Qué no eres la madre de la foto? Pues es que tu hijo tampoco es el de la foto. Que las fotos son distintas en cada casa y en cada caso.
Y espero que a mí nunca nadie me haga una.

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