No, nadie lo dijo. Al contrario, podría decir que incluso hubo quien me avisó. Mi padre me lo dijo un sin fin de veces: no tengas hijos... Pero yo adoraba y adoro a mi padre y él a mi. ¿Cómo podría ni tan siquiera pensar en no haberme tenido? No le creí. Y ahora lo lamento. Porque sí, les puedes querer. Puedes dar tu vida por ellos. Pero no les tendrías otra vez.
Si, lo sé. ¡Pues tuviste tres! Yo qué sé: que no sea hijo único, a ver si viene la niña (y menos mal)… Te vas liando... Y aquí están. Tres personas que crecen a una velocidad increíble, que cada vez demandan más, necesitan más y la vida se les va complicando más. Y mi vida se complica exponencialmente a la vez que la suya.
No estudian solos así que me paso el día ideando actividades, haciendo resúmenes, estudiando tanto que si lo hubiera hecho así cuando me tocaba hacerlo no me habría lucido el pelo como me luce. He pensado que si cojo el hábito tal vez vuelva a la Universidad. A estudiar física quántica e inventar una máquina del tiempo para volver atrás y no tener hijos y así pasarme el día en el sofá comiendo, bebiendo cerveza y viendo Netflix.
Pero en fin, mientras me lo pienso... Hemos ido a ver 1,2,3... Magia. Un espectáculo de Javi Rufo en el pequeño Teatro de Gran Vía.
Eligió a Álvaro como primer niño para salir al escenario, así que además se llevan un recuerdo inolvidable que yo me encargué de inmortalizar.
Álvaro lo hizo fenomenal y además estuvo gracioso e hizo reír a la gente con su falta de filtros, muy típico de los TDAH. Yo estuve preocupada al principio pero pronto te das cuenta que Javi Rufo es muy profesional y tiene tablas de sobra para tratar con estos pequeños de comentarios y acciones inesperadas. Lo recomendamos.
Entradas en Atrápalo.com y aquí tenéis una noticia acerca de su espectáculo en Elmundo.com
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