Los que lo pasan de miedo son los niños: León, Asturias, familia, juguetes, columpios, tiempo libre, jugar... A mis padres les estoy muy agradecida. Me preocupa que sé que dan mucho trabajo pero ellos no me los quieren devolver.
Había alternativas: guardería, campamentos urbanos... Pero estaban deseando llevárselos. Hasta septiembre no vuelven.
También hay un "Y de repente... ¡Nosotros!" La chispa de la pareja aparece de entre las cenizas, por ahí, por donde los niños pisotearon, jajaja.
Supongo que dentro de las vacaciones también entra descansar de los niños. El cuerpo y la mente lo agradecen.
Los fines de semana los pasamos con ellos. El viernes llego a León feliz de abrazarles, el domingo llego a Madrid feliz de volver ;)