LA MALDICIÓN VIAJERA

A la comunidad docente no le bastaba con que yo tuviera tres hijos para que a ellos no les faltara trabajo y tres pensiones más en el futuro si se lo curran con ellos. Pues no, no he cumplido todavía.
Además de tener que recordar a mis hijos que hagan los deberes, tener reuniones con la tutora, pedirme un baby el lunes y otro baby el miércoles, un vaso con el nombre y que no me olvide de meterlo en la mochila, lavar la sábana de las siestas para que “huela a casa”, el bañador puesto de casa… o mejor no, la gorra y la crema solar, la ropa de cambio, devolver el calzoncillo meado ¡que es de la escuela!, el dinero de las excursiones, las autorizaciones y sobre todo… Trabajar 8 horas para pagar la “aportación voluntaria” de 150€ del colegio concertado… Además han creado “La maldición viajera” que es como la mancha negra de los piratas de La Isla del Tesoro pero en cuaderno. Con la diferencia que sabes que te va a llegar. Y es como la muerte de tu bisabuela de 115 años, que sabes que va a llegar y crees que estarás mentalmente preparado. Pero cuando llega se te caen los mocos de puro llorar y la pena te envuelve.

 “El libro viajero” consiste en resumir con unas fotos y unas palabras los tres primeros años de vida de tu hijo. Algo que no entiendo a quién le importa, la verdad. Porque, sinceramente, a mi que más me da si los compañeros de mi hijo eran feos o guapos al nacer, lo que pesaron, si quieren mucho a sus abuelos, si aprendieron a andar con 6 meses, si su primera palabra fue “caleidoscopio” o si ya escalaron el Everest. Y tampoco creo que a nadie le importe la vida de mis hijos, y si no a las pruebas me remito, no veo yo este blog premiado en ninguna página, ni soy considerada una de las “bloggeras” más famosas ni son mis post referencia nacional (ni rural) para el resto de madres en apuros. Aquello que yo pretendía conseguir allá por 2008.

De modo qué ¿para qué coj..nes sirve “El libro viajero”?
Pues después de darle muchas vueltas he llegado a la conclusión de que, si bien no sirve para nada, sí explica muchas cosas.
Explica por ejemplo el aumento de alopecia femenina en los últimos tiempos. También explica el desertismo laboral por parte de las mamás de esta era, que tienen que pedir una excedencia para poder hacer “El libro viajero”.
Es imposible conciliar la vida laboral, con la familiar con "El libro viajero" en la dimensión a la que algunas madres lo llevan. ¡Es un trabajo más!


También explica la desforestación de los bosques debido a la tala de árboles, la superproducción de goma eva y las nuevas alergias a materiales como la purpurina, que se ha descubierto que en grandes cantidades provoca vómitos y ceguera transitoria.

Imagino que “El libro viajero” (éste) fue una vez un cuaderno de grosor aceptable y dentro de los límites normales que exige un cuaderno de 50 hojas. La grandísima competencia entre madres directamente proporcional a la cantidad de tiempo libre (imagino a éstas: no hijo, no puedo darte un beso ahora, tengo que hacer "El libro viajero"... ese tiempo "libre")  fueron las causas de que hoy en mis manos no tenga un cuaderno si no un monstruo de grandes dimensiones cerrado con una goma (porque sin goma se va todo al carajo y revienta).
Y lo abro y entonces no me queda más remedio que pensar que el colegio y los kioskos de kodack de El Corte Inglés de Sanchinarro tienen un convenio. Yo creo que hay madres (y perdonad, pero digo madres porque no existen pruebas de que uno de estos libros haya sido tocado por las manos de un padre) que están en el paritorio y entre una y otra contracción le dicen al marido que sujeta su mano con fuerza “cariño, hazle una foto en cuanto asome… para el libro viajero” a la vez que piensa… “Con esta foto, y un poco de purpurina tapándome el xixi seré la más original de todas” Y es que lo que debían de ser unas pocas fotos y unas frases resumiendo los MUY CORTOS 3 primeros años de vida de un niño que durante el primer año sólo ha llorado, meado y cagado, con lo que se reduciría a dos… es en realidad como un libro de cuentos de los Grimm, con cartulinas, desplegables, pegatinas, sellos, luces de neón, móviles, marionetas, pintura fluorescente que en conjunto lo convierte en algo cuanto menos… raro.
Y ahora lee este post dos veces más. ¡Porque son tres los libros!

De modo que buscando la sencillez a la par que la originalidad he decidido poner cuatro fotos, cinco frases y un Código QR que lleve directamente a ¡¡ESTE BLOG!!!



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