
La primera noticia del día era el desabastecimiento de papel higiénico en los supermercados y la posterior bronca a Noelia (que está resfriada) por gastar un bien de primera necesidad.Todo iba bien, aún tenia un niño menos y todo parecía tranquilo... Estaba con la facturación, alegremente incluso, cuando los grupos de whatsapp de padres se empezaron a encender.... Las profesoras, según las indicaciones que había recibido, comenzaban a enviar calendarios, tareas fichas, listening, readings...
QUÉ????

Llegó el niño que faltaba... A esas horas los mensajes apocalíticos se entremezclaban con las dudas sobre los drives de las profesoras y mi cerebro empezó a colapsar.Yo ya estaba asustada por una muerte inminente y por la continuidad educativa de mis hijos así que el niño fue directo a lavarse las manos y seguidamente a la silla estudiar.
Conseguir folios se convirtió en el asunto más urgente, por supuesto, después del papel higiénico.
Según la foto del día, la gente continuaba saqueando supermercados y yo empezaba a preocuparme por la falta de pollo en mi casa. Somos adictos a los bocadillos de pechuga de pollo con ketchup. Me salva varias cenas semanales y... NO TENÍA POLLO.
Pude terminar las facturas, Alejandro pudo terminar las tareas e incluso Noelia pudo dar unas vueltas con la bici abajo para desahogarse. Por más que le expliqué que no podíamos bajar... No hubo manera. Es probable que sea la última vez que pisa la calle en muchos días. Mañana me pondré más seria.Bajaron algunos vecinos. Saludos con el pie, conversaciones a más de un metro... Pero los niños son niños y sólo les faltaba chuparse unos a otros así que nos despedimos sabiendo que sería la última vez. No podía ser.
Y el resto del día pegada al móvil. Leyendo noticias, memes, audios, mensajes sobre tareas escolares... No hay nada más...

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