3 DE ENERO: LA CESÁREA

El 3 de enero, en mi revisión ginecológica, decidimos que haríamos la cesárea. En los monitores salieron un par de contracciones fuertes y en el tacto, la doctora me dijo que el cuello del útero estaba blando, así que... ¡Para qué esperar más! Me fuí del hospital con José Carlos porque tenía algo que hacer en la oficina. Eso convierte a mi marido en lo peor, jajaja. Ya que en el parto de Alejandro, me dejó en casa con las contracciones y se fue a la oficina... Aunque esta vez... Era diferente. Volvimos e hice el ingreso. En la habitaciçon me pusieron una vía y un suero porque no había desayunado y pasarían muchas horas antes de que pudiera comer. Eran las 12:30 ó más y sabía que tenían una cesárea a esa hora. Teniendo en cuenta que me habían dicho que mínimo, una hora por cesárea... Calculé que no me tocaría hasta las 14 ó 15 de la tarde. ¡Entonces entró un celador! Dijo-¡Vamos!- Y yo contesté -No puede ser, hay otra chica antes- Y me contestó- Te han pasado a ti primero- Así que cogí la bolsa con la ropa de Álvaro y me bajaron en la camilla a una sala de dilatación.
Desde que sabía que me harían la cesárea ese día las contracciones habían ido en aumento. Estaba tan nerviosa que creo que me habría puesto de parto. En la sala me monitorizaron y pensé que estaría ahí un buen rato. Entonces... ¡Entró el celador!- ¡Vamos!-. -¿A dónde?- dije yo... -¡Al quirófano!- Contestó. Qué rapidez. Me pasaron al quirófano y entonces... Se desencadenó la tormenta. Mientras llegaba el anestesista yo charlaba con la doctora sobre los Reyes de sus hijas... Intentaba mantener la calma y distraer la mente. Iban a "rajarme" y estaba muy asustada. El anestesista tardó unos 10 minutos y me colocaron gorro, etc. Y enmpezó la obra. Primero el anestesista me pinchó una anestesia local en la espalda. Sentí unas descargas eléctricas en la pierna derecha. Recuerdo que pensé que sólo me haría efecto en ese lado del cuerpo. Después me puso la intradural. No me dejó catéter. Sería la dosis justa para la intervención. Yo empecé a sentir un hormigueo por las piernas, pero las sentía y pensé que me iban a abrir y que todavía estaba todo despierto y me dolería.
Me pusieron un tubo en la nariz con oxígeno, por primera vez en mi vida, lo que no contribuyó a que me sintiera más tranquila. Sentí como el pánico llegaba. No podía respirar y tenía ganas de vomitar. Y así lo hice saber. Me colocaron una sábana semitransparente frente a la cara y creí que me volvía loca. No paraba de hablar, de decir que iba a vomitar, que me encontraba muy nal. Quería huir y ya era tarde. Una señora se puso a mi lado. No sé si era la matrona o una enfermera o la señora de la limpieza. Me cogió de la mano y la verdad es que me tranquilizó bastante. Entonces me quitarón la sábana de delante mientras me preguntaba por qué no empezaban ya. Había leído que aún no sintiendo dolor, sentías y notabas todo cuanto te hacían y yo esperaba atenta al "sentir" de todas aquellas cosas que debían hacerme. Pero empezó a irse la gente y yo pregunté -¿Qué pasa?- Y me contestó mi ginecóloga -Nada, ya está- ¡¡YA ESTÁ!! Debieron de ser unos 15 minutos o menos. El bebé ya estaba fuera con su padre y yo había hecho el ridículo. ¡GENIAL! Volvimos los tres juntos a la habitación. Y mientras tenía la zona dormida muy bien. Pero no tardó en despertar... Entonces... POST PARTO.

2 comentarios:

  1. ¡¡¡Enhorabuena Noelia!!!

    Que alegría que todo haya ido bien. Estoy deseando ver la carita de Álvaro. Y sobretodo espero que los dos os encontreis bien.ÁNIMO Y FUERZA PARA EL POSTPARTO!, esta vez con Alejandro al lado, mas trabajo, pero mucho más experimentada...¡Felicidades mami!
    Un abrazo.

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  2. Me alegro de tener este blog... Porque ya me estaban entrando ganas de tener otro y después de leer esta entrada se me han quitado. Y es que ya no me acordaba de por qué decía que otro ni de coña... Ya me acuerdo, ya...

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