Ya no tiene gracia: insominio, ciática, contracciones, síndrome de
las piernas inquietas, la oficina, la casa, los niños.... Y aún 7
semanas por delante. Esto pinta mal. Y a mejor no va a ir, eso lo
sabemos ya. Estoy agotada... Y lo que me queda.
Aún así, siempre hay un momento para sonreir.
Me
he ido a León en Semana Santa, me he olvidado del Quelato de magnesio, y
he empeorado en todo. ¡Qué horror! A ver si me pongo al día y mejoro.
Ya sabéis que ayuda con casi todas las molestias, incluído el insomnio.
Aunque
reconozco que en su día me dijeron (un médico) que un Lexatin no
ocasionaba daños y ya no sé cómo mantener esta ansiedad, debida al
agotamiento, a raya.

La
pequeña Noelia no deja de moverse. Se mueve a todas horas. Por el día,
por la noche, en casa, en la oficina... Y es un trastorno. Hoy mi madre
me dijo -No sé cómo te gusta estar embarazada, yo lo odiaba-. A ver...
No me has entendido, me gusta. Me gusta el día que salen las dos rayas,
el día que te hacen la eco y te dicen que está bien, el día que te dicen
si es niño o niña y el día que te dicen que ya va a nacer. Momentos
maravillosos que en este momento no compensan las punzadas en la espalda
y las noches sin dormir. ¡ESTOY HARTA! Quiero que salga ya, que pase el
tiempo, o en su defecto, que pueda cagarme en todo en el sofá de casa y
no tenga que estar 8 horas y media con el culo en una silla intentando
que mi cerebro, que hace meses que dejó de funcionar, siga a la altura y
que mi cuerpo no me duela en una posicición para la que 3 kilos de
barriga es incompatible.


¿Por
qué? ¿Por qué tengo que demostrar que soy superwoman? Quiero irme a
casa, meterme en la cama, que mi madre se lleve a los niños y no
escuchar a mi marido ni respirar hasta que nazca la niña, o mejor, hasta
bastante después.
¡Ah! Sí, ha sido mi cumpleaños. Un día fantástico en León, con familia, amigos y diversión infantil.

Y muchos pasos de semana santa ;)
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