

Hemos pasdo la semana santa en León viendo procesiones y viendo llover. Los niños lo han pasado genial. Primero han estado allí unos días con los abuelos y nos han dejado aquí solitos... pero me he aburrido un montón y estaba deseando verlos.


Alvaro a alucinado con las procesiones. Pensábamos que le daría miedo pero le han encantado. Cada vez se pelea más con su hermano... Es muy gracioso como intenta quitarle los juguetes de la mano y cuando lo consigue echa a correr. Le encanta dar besos. Es un mimosón.

Alejandro sí que "flipó". Aquí está su versión "una procesión son unos papones que tocan el tambor. Hay brujas (capirotes) y un barco pirata (el paso)" Lo que nos reímos mientras gritaba -¡Mamá, mira una bruja!-.Me lo como.
Los dos tienen una "papitis" horrorosa. Pensaba que tirarían más por mí, por lo de los niños con su madre... Pero nada de nada.
¡Lo que hay que agantar! Parir pa na.
También aprovechamos para llevar a Alejandro a pescar su primera trucha. ¡Ya tengo otro pescador en casa!
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