Escuchamos el corazón, o la interpretación de las ondas sonoras que hace el aparato, pero el latido estaba ahí.
Tuve una sensación extraña, estaba tan asustada que no reaccioné como esperaba, fue más bien como si desde la pantalla, el pequeñajo me dijera- ¿Estabas asustada? ¡Me da igual todo! ¡Aquí estoy! Y de aquí no me muevo, te pongas como te pongas. - Y yo encantada de que mis miedos y mis dudas se la traigan floja. Al salir sí me puse a llorar, había estado tan tensa todo el día... Tensa por los miedos y los nervios y tensa por tener que disimularlos porque si digo que estoy nerviosa me dicen que estoy tonta, así que en cuanto se cerró la puerta de la consulta me apoyé en la pared y me puse a llorar... Un paso más, ya van dos... Hacia el siguiente...
Yo sigo asustada porque en cuanto la gente te ve un poco feliz te da una "hostia" y te baja a la tierra con cosas como -Sólo son dos meses, hasta el tercero...-; - ¡Mi hermana lo perdió el mismo día del parto porque se le enrolló el cordón!- (Por Dios, que esas cosas ya no pasan) Así que esto es el cuento de nunca acabar. El caso es estar nerviosa por algo ¡Que auto-maltrato!
La próxima ecografía, si no pasa nada, es dentro de 4 semanas así que sólo tengo dos opciones o hacerme un "ovillo" y regodearme en mis miedos y mis lágrimas o disfrutar de los cambios que voy observando, escuchar canciones infantiles por internet (que me ha dado por ahí, para aprendérmelas y cantárselas después) , pensar nombres, buscar la clínica y cosas que no impliquen gastar. Y ya lloraré si llega el tiempo de llorar.
Yo le veo tan bien, tan grande con sus 15 mm y esos bultitos que van a ser sus bracitos y sus piernas... Parece un osito de gominola. Y eso alargadito que doy por hecho que es el cordón umbilical, aunque esté hombre (el ginecólogo), con decir que está bien se queda tan ancho y explicaciones pocas. Pero llegados a este punto poco nos tienen que explicar ya, tanto he navegado por el cibermundo de las ecografías y los foros que ya no sé qué historia es la mía.
Las nauseas, sólo cuando estoy en el trabajo. Y no es broma.
Y el dolor de pechos es lo peor, no puedo dormir ni cinco minutos, es insoportable. De verdad que es un dolor terrible que alcanza su punto álgido a las 3 de la mañana. En casa no duerme ni el gato porque no puedo parar quieta.
Y eso sí, al baño a hacer pis dos veces en la madrugada. Eso no me lo quita nadie. No sé cómo me mantengo en pie si no duermo nada, y eso día tras día...
Pues hasta aquí la 2ª ecografía.
¡¡Hasta la próxima novedad!!
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